El plan para el día de ayer era el de viajar al tan mentado balneario de ASIA, y así celebrar la llegada del 2009, pero a eso de las 16:00hrs, me dejo de importar dicha tarea, mi padre estaba en el hospital general de la policía enfrentándose a un fuerte dolor que lo aquejaba, el diagnostico médico fue el de inflamación de vesícula biliar, así que nos dirigimos (mi madre y yo) al recinto médico. Al llegar me sorprendí de ver a tanta gente en el área de emergencias, en su mayoría eran adultos, algunos recostados sobre una cama, otros sentados ya sea con el termómetro en la boca y otros simplemente esperando su turno para ser atendidos. Mi papá, un hombre de aproximadamente 80 kilos de peso, cabello corto, de rostro bonachón y una sonrisa que gracias a Dios heredé, estaba sentado al lado de una dulce y sonriente enfermera, la misma que ya estaba terminando de insertarle un conductor de suero (catéter), luego de tan delicada labor fue recostado en una cama y listo para que el médico viniera a hacer su trabajo. Por ordenes de la enfermera salimos un momento de esa área, ya en el hall habían muchas personas, y casi en su mayoría de la tercera edad.Entre ellas había una abuelita en silla de ruedas y a su lado (según creo) su eterno compañero, a ella le habían extraído sangre del brazo para un determinado análisis, y él, bueno, él solo sujetaba la silla, me ofrecí para cederle el asiento, pero me dijo: "no joven, no se preocupe, así estoy bien, gracias", y la verdad se veía bien, es decir, no quería estar sentado, estaba alerta, esperando los resultados del análisis. Mas allá pude ver a una señora de aproximadamente 45 años al lado de su hija, la niña que en un brazo cogía una muñeca, y en el otro, bueno, el otro estaba recién enyesado. Luego de unos momento, se escuchan las sirenas de una ambulancia que estaba ingresando al hospital, al instante el personal médico salio a recibirla, se trataba de un sujeto que estaba bañado en sangre, la escena fue espantosa, al parecer, según el paramedico lo habían encontrado en medio de la pista a la altura de la cdra. 15 de la Av. La Marina.
Ya eran como las 22:20 de la noche, regresamos de nuevo a ver a mi papá, lo habían sedado para que pueda descansar del dolor, mi madre me dijo que me fuera, que "hiciera mis cosas", pero yo ni le respondí, me quede con ellos, al cabo de media hora mas mi papá despertó ya mas tranquilo, me dijo que nos fuéramos a la casa, que él ya se encontraba bien y se sentía mucho mejor. Lo cierto es que tanto mi madre como yo queríamos quedarnos, lo único que nos importaba en ese momento era mi viejo, pero seamos realistas, año nuevo, gente divirtiéndose, casas abandonadas, familias que se confunden entre el ruido de un potente equipo de sonido y el ruido de una cerradura abierta a golpes por los delincuentes de turno. En fin, debíamos ir a la casa a cuidar nuestro patrimonio, ya nos habían robado hace un par de años y casi por las mismas fechas.
Nos despedimos, de él, lo dejamos en compañía de sus amigos que se encontraban de turno ese día, y bueno, le dije que este año iba a ser el mejor para todos, y que lo quería mucho.






